Historia
Podríamos asegurar, sin temor a equivocarnos que en Malpartida de Cáceres se da toda la secuencia histórica de forma ininterrumpida desde los tiempos más remotos, en que se produce el asentamiento de los primeros pobladores humanos, hasta la actualidad. Es tal la presencia de yacimientos testigos de las diferentes etapas históricas que, realmente, llega a ser abrumador.
Los más antiguos los situamos en las zonas de Vendimia y Regato del Lugar, se trata de asentamientos Paleolíticos en los que encontramos una gran cantidad de industria lítica utilizada como armas y herramientas en un período que podemos concretar entre los 150.000 y los 250.000 años. Estos yacimientos están de plena actualidad puesto que han llamado la atención del prestigioso arqueólogo Eudald Carbonell que en estos momentos está llevando a cabo importantes estudios y campañas de excavación con un equipo multidisciplinar en el que se encuentran miembros de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona a la que él pertenece, Universidad de Extremadura, Junta de Extremadura y Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres.
Más reciente en el tiempo, encontramos asentamientos Neolíticos en el Canchal Carrasco y El Corchao. Hacia el 3.000 antes de Cristo estos hombres habitaron en Los Barruecos, en el Poblado Calcolítico conocido como Peñas del Tesoro, dejando como testigo histórico pinturas y grabados esquemáticos cuya importancia radica tanto en la peculiaridad de su soporte (son una de las pocas conocidas en Extremadura sobre granito) como en su profusión, puesto que hasta la fecha han sido estudiadas por la arqueóloga Mª Isabel Sauceda un total de 24 estaciones de grabados y 23 de pinturas.
Como testimonios prerromanos contamos con una necrópolis de incineración y los exvotos de bronce en forma de cabra dedicados a la diosa Adaegina. También al resguardo de los grandes bolos graníticos de Los Barruecos, se encuentra una magnífica Villa Romana, testigo de las actividades económicas y culturales alrededor de Norba Caesarina.
Además de un número abundante de tumbas antropomorfas, y restos de construcciones musulmanas y bajo medievales, asistimos, probablemente a finales del siglo XIII, al nacimiento de la aldea de Malpartida a partir del “repartimiento” de las tierras de Cáceres tras la Reconquista. En estos primeros tiempos se comenzará a definir la población tal y como hoy la conocemos partiendo de la antigua Plaza Pública de San Antón, el Barrio Çorruno y la Calle Real Pública (hoy Calle Almírez), para extenderse en el siglo XVI hacia la nueva iglesia de Nuestra Señora Santa María y al Cordel, dirigiendo la salida de la población hacia la ciudad de Cáceres a través de la Calle Solanas (hoy Calle del Sol).
De esta manera se conforma un trazado urbano formado por calles amplias y rectas con forma triangular cuya estructura no se romperá hasta la segunda mitad del siglo XX con la construcción de las nuevas urbanizaciones que rodean el casco antiguo y que se presentan como núcleos inconexos y desarraigados de la evolución histórica anterior.
A finales del siglo XVIII Malpartida no es más que una pequeña aldea dependiente de Cáceres, pero el siglo XIX constituirá un período de profundos cambios para la población, si bien comienza con los desastres de la Guerra de la Independencia, la cual sufrió de tal modo la aldea que estuvo a punto de desaparecer.
Una vez superado el conflicto, el pueblo se recuperó gracias a una serie de acontecimientos como la independencia de la jurisdicción de Cáceres en 1833, alcanzando Malpartida la categoría de “Villa”; el florecimiento de la industria del Lavadero de Lanas de Los Barruecos que empleará a más de 100 operarios a mediados de siglo; o la inauguración de la línea de ferrocarril Madrid-Cáceres-Portugal por la que se construirá la Estación Central de Arroyo-Malpartida, con depósito de máquinas, que introducirá una nueva profesión entre los malpartideños, la de ferroviario.
Las graves convulsiones políticas del primer tercio del siglo XX apenas si afectan a Malpartida. Tampoco la Guerra Civil tuvo excesivas repercusiones directas, salvo la marcha de jóvenes al frente y la represión sufrida que, más que víctimas que sí que las hubo, causó una reacción de “miedo” que resultó traumática para la población.
Sí tuvo sin embargo consecuencias trágicas la posguerra sobre todo el año 1941 (Año del Hambre) época en la que el dramatismo de la vida diaria no había conocido precedentes en aquellos tiempos. Poco a poco las condiciones se fueron suavizando y la salida de esta situación se resolvió con la emigración de los años 50 y 60 hacia las zonas favorecidas por los Planes de Desarrollo del franquismo. Debido a ello, y al igual que sucedió en todos los pueblos de Extremadura, la población se redujo drásticamente de 6.206 habitantes que había en 1955 a 3.390 en 1981. Muchas fueron las familias jóvenes que se marcharon a vivir a la Cornisa Cantábrica, Cataluña o Madrid, dejando un pueblo envejecido que añoraba la vitalidad en sus campos y sus calles.
En las últimas décadas la población se ha ido recuperando debido a la mejora de las condiciones económicas en la zona y al crecimiento de Cáceres, que ha dado la oportunidad a las gentes de ganarse el sustento sin tener que abandonar su tierra, incluso algunos de los que tuvieron que marchar en aquellos años han vuelto a la población reanudando sus relaciones económicas y familiares. En los últimos 20 años Malpartida ha recuperado a unos mil habitantes, lo cual da a entender la juventud y prosperidad de que en estos momentos goza el municipio.